TALLERES DE 

HO'OPONOPONO

 

Aportación Voluntaria

 

Bienvenidos Queridos Amig@s! 

 

¿Cómo se hace?

Cuando practicamos Ho’oponopono nos dirigimos a nuestra propia divinidad. Cada uno puede escoger la palabra que le resulte más apropiada o más cómoda: alma, ser superior, dios, divina presencia o simplemente amor. Elevamos una petición al amor para que limpie nuestros errores de palabra, pensamiento o acción. Sentiros libres de utilizar las palabras que realmente resuenen en vuestro corazón.

Ho’oponopono, paso a paso

1. Interiorizarse
Retirarse a un lugar tranquilo y tomarse el tiempo necesario para practicarlo, de forma relajada, ponerse a la escucha de la propia divinidad.

2. Abrir el corazón
Visualizar y sentir el corazón lleno de amor. Este estado de apertura amorosa resulta de gran ayuda para la sanación.

3. Pronunciar las palabras sanadoras
Imaginar en nuestra pantalla mental a la persona con la que queremos practicar diciéndole mentalmente las cuatro palabras sanadoras: 
«Lo siento, perdóname, te amo, gracias».
Repetimos sinceramente estas palabras una y otra vez, mientras estamos presentes observando cómo evolucionan nuestras emociones y sentimientos, hasta que percibimos en nuestro interior que algo ha cambiado.

También podemos decir: 
«Divina presencia pido perdón y me perdono ahora por la parte de mí que ha creado esta situación. Lo siento, perdóname, te amo, gracias».

Mientras estamos diciendo las palabras sanadoras podemos sentirnos embargados por todo tipo de emociones, tanto agradables como desagradables. Puede que seamos conscientes en este preciso momento de que no podemos aceptar el hecho de perdonar.

En algunos casos la práctica del perdón puede resultar un proceso largo. En ningún caso debemos ignorar o negar las emociones que nos embargan, sean de la naturaleza que sean, porque de esta manera solo estaremos retrasando la solución del conflicto. Es mucho mejor ser sinceros con nosotros mismos y aceptar todo lo que sentimos sin juzgarlo. Mientras vamos haciendo Ho’oponopono una y otra vez, sin perder la esperanza de lograrlo si perseveramos en el intento.
 
 
 
 
 

Extraído del libro: Ho’oponopono lo siento, perdóname, te amo. 
 Dra. Mª Carmen Martínez Tomás.